Preparación Mental

LA RESILENCIA
“Es esa fuerza impulsora interior que poseemos; la capacidad “natural” que tiene cada uno de nosotros para poder tolerar las adversidades de la vida”


Daniel Fernando Peiró

 

La “resiliencia”, es un concepto que fue usado inicialmente en relación a los metales. Se dice que es la capacidad de un metal determinado de resistir y ser flexible a determinadas pruebas que se experimentaban con él, a los efectos de comprobar la calidad del mismo y de recobrar su estado original.


La resiliencia humana es, entonces, esa fuerza impulsora interior que poseemos; la capacidad “natural” que tiene cada uno de nosotros para poder tolerar las adversidades de la vida; de poder transformarlas en desafíos, en nuevas oportunidades para fortalecernos.


Las personas "resilientes" son seres comprometidos consigo mismos, que se permiten el "control" de las circunstancias y, sobre todo, estar "abiertos" aceptando los cambios, ya que interpretan las experiencias como parte esencial de la propia vida que viven; es decir, de su propia existencia.

 

Formulémonos las siguientes preguntas:


¿Cómo podemos desarrollar esa capacidad de “resiliencia”? ¿Cómo podemos descubrir nuestra fortaleza interior para avanzar sobre las propias adversidades?.

 

Sin duda, la respuesta está en el “autodescubrimiento”; en iniciar el camino al conocimiento de nuestro Ser. Esto sucederá paulatinamente, a medida que vamos conociendo nuestras propias virtudes o fortalezas; reconociendo nuestras debilidades; fomentando nuestros talentos y lograr expresarlos.


Esencialmente es empezar a valorarnos y reconocernos valiosos; es perdonarnos los errores y empezar a verlos como aprendizajes; es estimular la creatividad que hay en nosotros; es atesorar las relaciones con los demás, como un espejo de nuestra propia relación con nosotros mismos; es permitirnos dejar fluir los sentimientos sin coartarlos y abrirse a la comunicación del corazón, que jamás se equivoca.


Es aprender a pedir “ayuda” y extender esa ayuda hacia los demás como una cadena de amor que se construye y progresa.


Es reírse de las adversidades. Ridiculizar el temor a no poder resolverlas. El humor es finalmente una actitud de pensamiento positivo, es base o columna donde se establece la “resiliencia” (o nuestra propia capacidad de superar todos los obstáculos que pudieren presentarse en nuestras vidas).


Con esto quiero decir que la capacidad de “resiliencia” está ligada a la interacción que tenemos con nuestro entorno, ya que de esta manera se posibilita su desarrollo. Mientras mejor sea nuestra relación con los demás y hagamos apertura a la sensibilidad, habrá mayor comprensión, apoyo y res-peto que fortalecerán esa facultad de superación de circunstancias adversas, mejorando nuestra "habilidad de respuesta" o "respons-habilidad".


Ser "resiliente" es ser una persona consciente de su individualidad y de su identidad. Saber realmente quienes somos, es reconocer nuestra propia esencia para poder tener res-puestas (y decisiones) competentes ante estas "posibilidades de aprendizaje" (como podríamos llamar a las adversidades).


Las adversidades ponen a prueba nuestro “auto-liderazgo”. En muchas ocasiones, la mayoría de nosotros en algún momento de la vida hemos llegado a tocar fondo, quizás sin esperanzas. Muchas veces, también, hemos escuchado que el dolor nos hace tomar conciencia para poder superarnos o levantarnos de las caídas.


También es verdad que nuestra condición positiva ante la vida nos reduce las posibilidades de "riesgos" ante las adversidades.
Ante la adversidad, saber tomar elecciones correctas es estar conscientes de que cada suceso es una oportunidad, un desafío para fortalecernos. La luz interior es la que nos hará superar cada situación, aprendiendo de ellas.

 

LA RESILENCIA EN EL DEPORTE
"En un momento tan duro como puede ser una enfermedad o una lesión, un deportista puede caer en el derrotismo y conectar con emociones negativas tan intensas que no le permitan ver más allá del dolor actual y la posibilidad de abandonar. La resiliencia sería la habilidad que le permite rehacerse de la adversidad, sacar lo mejor de sí mismo y afrontar con garantías el reto de recuperarse y disfrutar de nuevo de una de las cosas que le hace feliz: la práctica de su deporte."


Antonio Corredera

Francisco Gilo, nos explica la importancia del entrenamiento mental en las pruebas de larga distancia.

 

El Maratón es una disciplina que requiere dedicación y mucho esfuerzo físico y mental por parte del corredor. Los entrenamientos son largos, hay que sumar una determinada cantidad de kilómetros por semana, y, en algunos casos se fraccionan en dos turnos. Esta prueba es mucho más que una simple especialidad dentro del atletismo. Demanda del atleta mejor estado físico que cualquier otra disciplina, un equilibrio emocional y psíquico que le permita soportar la fatiga, mejorar las propias marcas, superarlas y soportar las distancias.


Más que ninguna otra prueba atlética el maratoniano debe lograr un gran control psíquico y físico que le permita ignorar el dolor y la fatiga cuando ha pasado los primeros treinta kilómetros, y superar la barrera de los treinta y dos con posibilidades de éxito.


Un maratoniano es constante y disciplinado, es resistente al desgaste físico y así como puede perder en las batallas de corta duración siempre triunfa en las de larga.


El corredor de maratón debe estar atento al cronómetro desde que pasa el primer kilómetro, llevando un control exhaustivo de los parciales, es decir, el tiempo que emplea en recorrer cada kilómetro, ajustando o aflojando el paso cuando sea necesario para correr dentro de los márgenes de tiempo esperados y por qué no deseados. Esto se logra desarrollando la capacidad de concentración mediante un programa de entrenamiento mental que requiere tiempo y dedicación por parte del atleta, pero que en situación de entrenamiento y competencia se convierte en una ventaja competitiva.


¿Cuáles son las expectativas del atleta? Esta es una pregunta clave puesto que pone de manifiesto qué es lo que el atleta espera lograr, o se imagina que podría llegar a lograr en la competencia, cómo se anticipa al hecho real que está por acontecer.


El día de la prueba es el punto de llegada luego de un largo período de entrenamiento alternado con otras ocupaciones como el trabajo y la familia, es ‘El día D" tan esperado en el cual podrá poner a prueba su fortaleza física y mental.


El resultado puede ser el esperado o bien el atleta puede rendir muy por debajo de sus capacidades. Cuando esto sucede, es frecuente que el atleta se hunda en un mar de autocríticas y en frases tales como: debería haber hecho tal o cual cosa, "No sé qué es lo que me pasó", "En el kilómetro treinta y seis sentí miedo... tenía miedo de morirme... de quebrarme... de caerme de boca en el asfalto..."


Estas frases muestran cómo la mente puede influir positivamente o bien puede llegar a entorpecer el logro del rendimiento máximo. Esto ocurre cuando los pensamientos positivos y las creencias racionales se convierten en pensamientos negativos y en creencias irracionales que debilitan al atleta, lo paralizan ya que en estos casos el pensamiento cobra protagonismo y la acción se ve deteriorada por ello debido a que es esa manera de pensar negativamente lo que detiene al atleta.


Frente al fracaso deportivo, hay varias explicaciones posibles. Esto es importante que tanto los atletas y los entrenadores tengan en claro puesto que la única solución frente a esto no es el entrenar más y más duro sino reflexionar acerca de lo sucedido teniendo en cuenta al atleta como un ser bio-psico social., puesto hay casos en los cuales la persona está muy motivada pero sus músculos no responden a las órdenes que envía el cerebro.


La reflexión, lleva a la pregunta, a la actitud de interrogar al atleta de acercándose tratando de comprender si se ha dejado de lado alguna variable importante en la preparación para este tipo de pruebas como la alimentación, el descanso necesario, el chequeo médico-deportivo y la disminución gradual del volumen de entrenamiento a medida que se acerca la fecha de la competencia.


Este es el trabajo que debería tomarse todo entrenador: acercarse al atleta sacando provecho de la oportunidad que tienen de observar cotidianamente el cuerpo del corredor el cual presenta un lenguaje propio que hay que saber leer y comprender.